¿Políticamente correcta? Falcon y el Soldado de Invierno

Ya tenemos el final de la segunda serie original de Disney Plus por parte de Marvel Studios. Contrario a Wandavision ¿Decepcionó o se superó a pesar de las teorías que la rondaron? ¿Es políticamente correcta? 

En Falcon y el Soldado de Invierno vemos qué ha sido de Sam (Anthony Mackie) y Bucky (Sebastian Stan), los dos amigos y compañeros del Capitán América, un par de meses después de los acontecimientos de Endgame. Sam sigue haciendo trabajos para el gobierno mientras intenta recuperar el tiempo perdido con su familia. Por su parte, Bucky sigue atormentado por su pasado como el Soldado de Invierno e intenta remediar las cosas malas y el daño que le hizo. 

Sin embargo, todo se pone feo cuando el escudo del Cap, el cual fue otorgado por Steve Rogers (Chris Evans) a Sam y posteriormente entregado de este último al Estado, es dado a un nuevo hombre que se manejará bajo el manto de El Capitán América. 

A nivel general esta serie es lo que más o menos se esperaba de una serie de Marvel Studios con Disney Plus, con dos o tres escenas menos de acción. Aunque bastante diferente a la serie de Wandavision. 

El programa centrado en Wanda trataba el proceso del duelo y la resistencia a este, mientras que la serie de Falcon (simplificando el nombre) trata temas como el racismo y el auto perdón. Los dos protagonistas cargan con cada uno de estos problemas mientras luchan contra una organización “terrorista” que busca un trato justo para los que se quedaron los 5 años después del blip. 

En sí es una serie entretenida con escenas de acción buenas (aunque obviamente no se comparan con las películas) pero que no deja de lado la reflexión y la parte emotiva y de crecimiento de los personajes. Aunque tampoco podemos decir que es una serie perfecta, ya que algunos personajes secundarios son olvidados por varios capítulos y no cierran algunos arcos argumentales simples. 

Un punto que me gustó fue que en la serie de Falcon pudimos conocer mejor a Sam y sus motivaciones, pasó de ser un personaje unidimensional que sólo estaba para acompañar al Cap, a un hombre inseguro con dudas sobre su rol en una sociedad aún racista y su nueva amistad con Bucky. 

A pesar de que los Flag Smashers quedaron a deber, el que considero se robó la serie fue John Walker (Wyatt Russell); un personaje que en una sola temporada pudimos verlo en sus mejores y peores momentos, y que al final lo llevan por el resultado que esperamos sea la apertura para los Dark Avengers. Esperemos Marvel aproveché bien a este personaje y no se deje llevar demasiado por la campaña familiar de Disney. 

En cuanto a las teorías, no hubo gran sorpresa. La mayoría que rondaban por Internet se cumplieron, como la de Sharon Carter (Emily VanCamp) en la escena post créditos, lo que para algunos fue un alivio y a otros les dejó una sensación de “ah, ya lo esperaba”.

Ahora, está serie podría verse como algo “políticamente correcto” (como a algunos les gusta llamarle) pero que representa una realidad que inclusive ciertos fans de Marvel hicieron notar después de que Steve le diera el escudo a Sam en la última cinta. Algunos comentarios iban desde el “no tengo conexión con Falcon”, hasta el “¿Ahora resulta que el capitán del MCU va a ser negro?”. 

La serie se apega a un contexto social actual que está viviendo Estados Unidos con el crecimiento del movimiento Black Lives Matter, lo cual tengo que aceptar que me sorprendió. En general Marvel Studios (y Disney) siempre se ha ido por los arbustos o a escondidas si de hablar de causas sociales se trata; esto porque parte de la audiencia aún no tiene apertura a estos temas. Tenemos el ejemplo de la infame escena feminista en Endgame (criticada por parecer forzada), y el que apenas existan 2 películas protagonizadas por mujeres en el MCU. Por lo tanto me sorprendió gratamente que el racismo y la discriminación se retomaran de manera tan directa y explícita. 

En el capítulo final Sam Wilson hace un emotivo e inspirador discurso sobre estos mismos temas, y el final de Isaiah Bradley es un tipo de redención superficial por parte de la institución que no le dio su lugar en la historia por su color de piel (aunque este personaje fue un tanto desaprovechado). 

Algo que los fans de Marvel deben, y están entendiendo, es que el Estudio no puede mantenerse más tiempo callado sobre ciertos tópicos sociales porque gran parte de su audiencia ya los pide. Y tanto Marvel como Disney aún tienen un largo camino que recorrer para ponerse al día con la sociedad actual siempre cambiante (cof, cof, la representación de la comunidad LGBT+) antes de quedarse obsoleta. 

Recordemos que al final de cuentas la industria del entretenimiento es un reflejo del contexto en que el producto fue hecho; si dentro de 50 años el racismo queda erradicado (esperemos), podremos regresar a ver que en 2020 esto aún era un problema del que se tenía que hablar. 

Al final no creo que sea acertado el comentario de que uno u otro merece más el escudo por su color de piel ni su pasado, lo que podemos aprender es a no juzgar por estas mismas razones antes de conocerles. El que Sam sea afroamericano no lo hace más o menos valioso o merecedor que Bucky, Steve y demás, sino que al igual que con Rogers en su primera película, este debe tener algo que lo hace especial más allá de su físico.

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